10 tips para enseñar yoga a los niños

Todos hemos resentido el confinamiento, pero los niños se han visto muy afectados al no poder socializar, salir, jugar e interactuar con pequeños de su edad. Esto nos ha invitado a nosotros, los adultos, a poner en práctica nuestra creatividad para ofrecerles tiempo y actividades de calidad que los distraigan y al mismo tiempo los ayuden a sobrellevar la contingencia sanitaria con salud, alegría y fuerza.

El yoga es una gran herramienta para este y todos los tiempos. La práctica de yoga y meditación para niños les aporta un gran número de beneficios: los ayuda a incrementar su concentración les da calma, aumenta su autoestima, ayuda a fomentar hábitos saludables, les enseña a relajarse y les da diversión.

En definitiva, una clase de yoga para niños no es igual a una clase para adultos. En las clases de niños se hacen posturas de yoga junto con otro tipo de actividades; la dinámica es como un juego para mantener su atención y que se involucren. Es importante también tomar en cuenta la energía del niño, su humor y cómo se siente en el momento; la clase de yoga no reemplaza el tiempo de juego ni en familia, y la duración recomendable es de máximo 45 minutos.

Si eres maestro de yoga para niños, aquí te compartimos algunas técnicas que te pueden ser útiles al momento de dar una clase, ya sea presencial o en línea (si eres papá o mamá, toma en cuenta estos puntos antes de inscribirlos). Y si tu profesión está enfocada en los niños, algunas de estas herramientas también te pueden servir.

Tips claves para una clase de yoga para niños

  • La clase como un juego: Asegúrate de empezar relajado, y eso transmitirás a los niños. Aprovecha el espacio para reírte de ti mismo y no tomarte tan en serio. Evita una estructura rígida y permite que la clase sea relajada y flexible.
  • Reconoce tus emociones y las del grupo: Empieza la clase con una actividad que te permita identificar la energía y emociones del grupo, y comparte con ellos cómo te sientes tú.
  • Grupo reducido: Hay un mejor control del grupo y es más fácil aprovechar el tiempo. Si el grupo es numeroso, lo mejor es que haya dos maestros o responsables del grupo.
  • Actitud positiva: Mantén una actitud relajada en mente, cuerpo y emociones. Sonríe y no uses gritos ni fuerza física para llamar la atención del grupo. Herramientas como un silbato, un tambor o un muñeco pueden servir para atraer la atención de los niños o agruparlos para una actividad.
  • El sonido como herramienta: Una campana, un silbato, un tambor o los aplausos sirven para marcar el término de un juego o postura, o para llamar su atención. También para reunir al grupo y empezar una actividad.
  • Efecto reflejo: Recuerda que, así como en las clases de adultos, en las de niños ellos son tu reflejo. Lo que les muestres y enseñes será lo que tengas de reflejo.
  • Sentido de comunidad: Invita a los niños a participar recogiendo los materiales que se usaron para la clase, guardando los tapetes de yoga o poniendo la música. Esto cultiva la comunidad y el hábito de la responsabilidad.
  • Regla principal: El respeto. Al inicio de cada clase haz un check-in de los valores que son importantes cultivar durante la clase y fuera de ella. Con una lista de 3 a 5 valores será suficiente, siempre empieza por el respeto y que de ahí se derivan otros valores importantes para los niños.
  • Siéntense en círculo: Esto permitirá crear un espacio neutral en donde todos puedan mirarse a los ojos, compartir y sentirse escuchados. También funciona para crear juegos y actividades que den confianza y seguridad.
  • Utiliza su lenguaje: Recuerda que estás conviviendo con niños, utiliza su mismo lenguaje y forma de comunicarse para que te entiendan y la clase sea fluida.
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