4 maneras diferentes de sentarte para meditar

4 maneras diferentes de sentarte para meditar

Dicen por ahí que la postura fácil (o meditativa) es la menos fácil de todas, y en cierto sentido es cierto. Pareciera que sentarse y cruzar las piernas no tiene ninguna dificultad, pero es todo un reto sobre todo cuando se hace la primera vez o cuando se es nuevo en yoga y meditación.

Postura fácil es también conocida como Sukhasana, que significa feliz o lleno de paz, y es una de las posturas más comunes para meditar. ¿Te has sentido en paz o feliz cuando entras en esta postura? ¡Qué buena pregunta! Algunas personas tienen dificultades para sentarse cómodamente en esta postura, y en ocasiones la rigidez o incomodidad son tan grandes que impiden meditar o hacerlo por un tiempo prolongado. Sin embargo, existen ciertos tips y variaciones que pueden ayudar a sostener la postura o, si es necesario, cambiar de posición para meditar.

Aquí te dejamos algunas variaciones de esta postura, y ejemplos de otras maneras de sentarte para meditar. Recuerda observar tu cuerpo al entrar en cada una, y poco a poco encontrar la que sea mejor para ti, tu cuerpo y el tipo de meditación que estés realizando. También es válido utilizar accesorios o props para apoyar y sostener la postura.

  • Postura fácil: Consiste en sentarse con las piernas cruzadas y la espalda recta. Tus isquiones (los huesitos que están en tus glúteos) están bien enraizados y equilibrados en tu tapete. Tu pelvis soporta el equilibrio del peso de tu cuerpo. Alinea la postura aplicando una ligera cerradura de cuello (jalandhar bandh).
  • Variación 1: Consiste en sentarse con las piernas cruzadas como cuando eras niño y te sentabas en el piso, ¿lo recuerdas? Puedes colocar un cojín firme en la orillita de tus glúteos (más o menos justo debajo de tu coxis), eso ayudará a alargar tu espalda.

 

  • Variación 2: Consiste en traer tu talón izquierdo lo más cerca de tu ingle derecha, y luego traer tu talón derecho lo más cerca de pie izquierdo. Ambos pies están descansando en tu tapete. Aquí también puedes usar un cojín firme debajo de tus glúteos, y si tus rodillas están muy separadas del piso, puedes colocar debajo de cada un cojín pequeño o una pequeña manta enrollada para dar soporte.

 

 

  • Variación 3: Consiste en sentarte en una silla, con tu columna lo más recta posible y ambas plantas de los pies en el suelo. (No te preocupes si no estás sentado en el piso, poco a poco podrás adquirir la flexibilidad para hacerlo si tu cuerpo te lo permite).

 

Practica esta postura y cuéntanos cómo te fue.

¡Comparte e inspira a alguien más!

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6 comentarios

Añadir comentario
  1. Martha Eugenia Góngora Flores dice:

    Agradezco ser parte de esta hermosa comunidad

  2. Martha Eugenia Góngora Flores dice:

    Muchas gracias

  3. Gloria dice:

    Gracias gracias gracias