Las raíces de la trinidad y sus máximos beneficios.

Las raíces de la trinidad y sus máximos beneficios.

Es bien sabido por los sabios yoguis (y también por las sabias abuelitas) que existen tres alimentos para la salud y la sanación. ¿Recuerdas aquella vez cuando tu abuelita te hizo un té de cebolla para aliviar la tos? ¿O esa otra ocasión en que te puso ajo en un piquete de insecto para quitar la comezón e hinchazón? Seguramente también tomaste esa agua de piña con un toque de jengibre para darte energía.

Considérate afortunado porque probaste las que Yogi Bhajan aseguró eran las tres raíces que te mantienen sano a través del tiempo y la edad. El ajo, la cebolla y el jengibre son consideradas desde tiempos ancestrales raíces místicas y de gran sabor que aportan energía al cuerpo, lo purifican y lo nutren. Sus cualidades se han conocido desde los tiempos de la antigua Roma y en la actualidad son ampliamente estudiadas por sus múltiples beneficios.

Estas raíces son una regla básica en la dieta de quien desee una vida saludable y llena de vitalidad. Pero vayamos por pasos: conozcamos las maravillosas virtudes de cada una de ellas y cómo pueden hacer bien a nuestro cuerpo.

  • Ajo: Los egipcios solían jurar en nombre de él cuando estaban tomando un voto solemne… ¡Así de grande es su poder! Es un antibiótico natural, ayuda a la digestión, estimula el sistema sexual (o sea, es un gran afrodisiaco) y promueve la producción de semen (¡ojo, muchachos!). Los físicos romanos aseguraron que curaba 61 enfermedades, mientras que en la actualidad los científicos rusos han hecho el aceite de ajo un remedio tan popular que lo llaman “penicilina rusa”.
  • Cebolla: Si nos vamos por la corriente mística, era considerada por los egipcios un símbolo del Universo, eso sin contar que la palabra inglesa “onion” (cebolla) se deriva de la palabra latina “unus”, que significa Uno. Se dice que es el alimento más curativo: purifica la sangre, ataca a la bacteria y ayuda a mantener el azúcar en la sangre equilibrado.
  • Jengibre: Nutre al sistema nervioso, provee de energía y alivia las tensiones asociadas con los cólicos premenstruales (¡ojo, chicas!). También mantiene saludable la columna y al líquido cefalorraquídeo, además de que cura los problemas del amor y prolonga la vida según los antiguos romanos.

¡Increíble! ¿Estás listo para probar las raíces de la trinidad? Sat Nam 🙂

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