5 consejos para mejorar tu postura fácil o meditativa

5 consejos para mejorar tu postura fácil o meditativa

Quienes meditan saben bien y por experiencia que estar sentado en el tapete de yoga con las piernas cruzadas durante 11, 22, 31 minutos o más puede ser todo un desafío. Incluso hay quienes pueden vivirlo como una verdadera tortura: tensión en la espalda, hormigueo en las piernas, dolor en rodillas, pies entumecidos, comezón en los muslos… La lista es larga, y si sumamos los miles de pensamientos arrebatados que surgen con cada sensación, realmente sentarse a meditar puede convertirse en una batalla.

Sin embargo, el mismo yoga nos da múltiples soluciones para mejorar nuestra experiencia y mantenernos en postura fácil o meditativa con dignidad y hasta cierto grado de disfrute (esta postura es una de las más complejas y retadoras de sostener), sin olvidar que para llegar a este estado se requiere cierto grado de práctica y entrenamiento.

Para que puedas hacer de tu postura fácil una más cómoda de acuerdo a tu propia flexibilidad y complexión, aquí te dejamos una lista práctica de consejos que puedes tomar en cuenta antes, durante y después de sentarte a meditar. Recuerda que cada cuerpo es distinto, es importante que aprendas a observar el tuyo para saber hasta dónde es saludable sostener una postura. Siempre podemos hacerlo mejor, y también siempre podemos hacer una pausa.

  1. Calentamiento: Antes de sentarte a meditar, practica alguna rutina de calentamiento o estiramientos que ayuden a tus piernas, caderas y pelvis, además de dar movilidad a la columna. Estiramiento del nervio de la vida, mariposa o y gato-vaca pueden ser muy útiles.
  2. Equilibrio: Asegúrate de que tu peso está bien distribuido. Utiliza tus isquiones (los huesitos de tus glúteos) para medir el balance de tu cuerpo, es decir, que no esté muy cargado hacia un lado o hacia el otro.
  3. Apoyo: Una vez sentado, revisa las partes de tu cuerpo donde puedes necesitar un apoyo. Los cojines, frazadas o props son muy buenos como apoyo para colocar debajo de los glúteos (lo cual ayuda a alargar la espalda) o debajo de las rodillas (si es que están muy elevadas; lo ideal es que estén alineadas con tu cadera).
  4. Pausa: Si transcurrida tu meditación necesitas estirar tus piernas o flexionar ligeramente tu columna para continuar… ¡sólo hazlo! No se acabará el mundo si te mueves o haces un ajuste necesario mientras meditas, es mejor escuchar tu cuerpo.
  5. Relajación: Prepárate física y mentalmente para entrar en la postura y mantener una actitud relajada. Hidrátate, ve al baño, manda ese mail pendiente… haz lo que tengas que hacer antes de meditar para que nada te distraiga y no existan pretextos para ponerte de pie.

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2 comentarios

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  1. Daniel Moreno dice:

    Estiramiento del nervio de la vida, mariposa o y gato-vaca pueden ser muy útiles.
    Podrían explicarme estos ejercicios