¿Puedo acostarme cuando medito?

¿Puedo acostarme cuando medito?

¿Cuántas veces, en medio de tu meditación, se te ha ocurrido acostarte un momento, un ratito, unos segundos? A todos nos ha pasado: sea porque sientes un dolor en la espalda, porque te alcanzó la noche para meditar y ya estás cansado, porque sientes incomodidad en la postura, o incluso porque “de todas maneras sigo cantando el mantra y sostengo el mudra”.

Si bien la postura fácil o meditativa es la más común y recomendable para meditar, a veces puede ser muy desafiante. Cada persona y cada cuerpo tienen su propia flexibilidad y resistencia, y si el cuerpo no está preparado para sostener la postura por determinado tiempo pueden surgir sensaciones que van desde hormigueo en las piernas hasta ¡acostarte sobre la espalda! Una gran tentación.

Aunado a eso, la mente te puede dar mil motivos para recostarte unos momentos y “seguir meditando”. Lo cierto es que cada meditación y cada postura tienen un propósito y un impacto a nivel físico, energético y mental, y cuando salimos de la postura esos beneficios ya no son tan tangibles, la experiencia cambia totalmente.

Cuando nos acostamos, el cuerpo, el cerebro y la mente -e incluso nuestra energía- se preparan para entrar en un estado de descanso, relajación e incluso de ensueño: los músculos se relajan, la mente comienza a divagar y nuestra energía cambia. La mente busca distraerse, y el cuerpo relajarse… En ese estado es difícil mantenerte presente, atento y consciente, por eso no es recomendable acostarte mientras practicas tu meditación.

Además, uno de los propósitos de la meditación es vaciar el subconsciente, es decir, hacer conscientes esos patrones que ya caducaron o que no te dejan ser quien realmente eres. Y esto requiere de una postura (física, mental y energética) que te mantenga atento a tu ser y lo que estás experimentando.

En resumen, no es recomendable acostarte cuando meditas. Hay algunas excepciones: si estás enfermo, tuviste una cirugía reciente o estás convaleciente en cama, puedes hacer algún ejercicio de respiración o meditación con mantra sentado en tu cama o en una silla, bajo la supervisión médica correspondiente. También si las instrucciones de la meditación indican que debas recostarte sobre tu espalda o boca abajo. En Kundalini hay algunas meditaciones así.

Finalmente, para que cada vez sean menos las ganas de acostarte mientras meditas, te sugerimos hacer algún calentamiento o estiramientos antes de sentarte a meditar. O prueba un kriya, después entrégate a una relajación profunda y ¡acuéstate sobre tu espalda! Sat Nam.

 

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