¿Qué tiene que ver la meditación con la glándula pineal?

¿Qué tiene que ver la meditación con la glándula pineal?

Desde tiempos antiguos, la glándula pineal ha tenido un papel importante tanto en la filosofía como en diferentes tradiciones espirituales. Hace más de 350 años, el filósofo y matemático sueco René Descartes la llamó el “asiento del alma” después de concluir, tras varios años de estudio, que era esta la glándula que comunicaba al espíritu con el cuerpo. Aunque con el paso de los años y la evolución de la ciencia, algunos de sus estudios fueron anulados, otras corrientes de pensamiento como el yoga y filosofías hinduistas relacionan esta glándula -junto con la pituitaria- con el tercer ojo, el chakra Ajna y estados elevados de conciencia.

Hablando desde un aspecto anatómico y occidental, la glándula pineal forma parte del sistema endócrino, encargado de ser el guardián de la salud. A pesar de su tamaño (mide aproximadamente unos 0.5 cm), ejerce una gran influencia en el funcionamiento del sistema nervioso y del mantenimiento del cuerpo en general. Tiene forma de una piña o pino (de ahí su nombre) y produce hormonas que regulan los niveles de actividad sexual, de las hormonas tiroideas, afecta la actividad cerebral y produce melatonina, una hormona que afecta la modulación de los patrones del sueño.

En Kundalini Yoga, ciertas meditaciones, enfoques y pranayamas (ejercicios de respiración) afectan fuertemente su funcionamiento. La concentración en el punto del entrecejo, el control de la respiración, el sonido y los mantras tienen un efecto positivo en esta glándula y todas las del sistema endócrino, además de aumentar su actividad de manera significativa.

El cerebro es un sofisticado sistema de mensajeros químicos, senderos neuronales y circuitos de información y energía. Todo esto conectado por medio de química y ritmo. “En este supersistema, la conexión entre las emociones, los pensamientos y el resto del cuerpo es el sistema límbico, el hipotálamo, la glándula pituitaria y la pineal”. Este grupo de centros coordina las impresiones neurales y de los mensajes químicos del cerebro. Los mensajeros, que son hormonas y neuropéptidos, forman un océano de información y energía que se agrupa en todas las células. Esas células reconocen a los mensajeros por medio de receptores, y el resultado es la recepción de un mensaje que se traduce en un cambio en el metabolismo, la fisiología. Así, las células producen nuevos químicos que liberan energía, cambian la estructura celular, detonan respuestas inmunológicas y crean emociones y estados de ánimo.

Todo este flujo de información no es línea sino unidireccional. Todos esos ritmos generan una cadencia que estimula las glándulas superiores -incluida la pineal-, las cuales generan “aceites” nuevos para que el sistema funcione  y se lubrique positivamente… lo que en Kundalini conocemos como el amrit, el dulce néctar de la vida.

Sat Nam.

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4 comentarios

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  1. – Pero qué buen texto me he leído hoy. Quiero felicitaros porque me han hecho el día.

  2. Desde que conocí de esta glandula y de como funciona me a dejado fascinada y esta página esta muy buena y muy completa con artículos muy interesantes ya tienen mi atención los felicito!