¿Es normal sentirme enojado, triste o frustrado cuando medito?

En los tiempos modernos hay una gran confusión sobre lo que es yoga y meditación. Creemos que practicarlo implica sentirnos bien y felices todo el tiempo, y no sentir nuestros dolores físicos o nuestras emociones…. Otra creencia que se ha hecho popular es que si meditas o haces yoga no deberías enojarte, pasarla mal o sentirte triste o frustrado.

¿Te es familiar la frase “no te puedes enojar porque eres yogui”? Seguramente la has escuchado muchas veces y te has preguntado si estás haciendo algo mal porque todavía te irritas, te bajoneas o te sientes con sentimientos revueltos cuando meditas o cuando terminas de hacer tu meditación. La realidad es que no practicamos yoga y meditación para ser más felices o ser mejores, sino para limpiar nuestra mente, reconocer quién soy, saber hacia dónde quiero ir y cómo lo puedo lograr de la manera más congruente y consciente posible.

Yogi Bhajan explicó que la primera condición en Kundalini Yoga es dejar de luchar con tus sombras y enfocar la mente y la energía en el Infinito. En otras palabras, no es que la meditación o el kriya que estamos haciendo atraigan o provoquen nada, más bien quitan “filtros” que nos permiten ver cosas que antes no alcanzábamos a ver… ¡para que puedan ser transformadas! Sentirnos irritados, enojados, tristes, nostálgicos, melancólicos, retados (¡y todo lo que has sentido cuando meditas o practicas una cuarentena!) es parte de ese proceso de limpieza. Es bueno sentirlo, aceptarlo… pero también es muy bueno no estancarte ahí y ¡seguir adelante!

De los 10 cuerpos espirituales que nos conforman, dos están íntimamente relacionados con nuestras emociones: el aura y la línea del arco. El primero nos da la fuerza y el equilibrio para recibir lo que se presenta en nuestra vida, mientras que una línea del arco fuerte nos permite relacionarnos de diferente manera con nuestras emociones: puedes escoger conscientemente expresar la emoción o redirigirla. Cuando tu campo electromagnético es débil, las emociones parecen tan reales e importantes que no las puedes separar, dirigir o digerir. Estás sujeto a ellas.

Así que la próxima vez que te sientes a meditar, recuerda que no meditamos para que nos guste, para ser «mejores» o sentirnos felices. Meditamos para darle una ducha a nuestra mente, meditamos para que nuestro ser finito se una con nuestro ser Infinito, meditamos para ser más quien realmente somos. Para ser nuestro verdadero y auténtico ser… y que eso es un proceso que nunca termina. Recuerda que lo que importa es el camino, no la meta. Sat Nam.

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